Para no olvidar...


No podemos reducir al niño a un par de ojos que ven, un par de oídos que escuchan, un aparato fonatorio que emite sonidos y una mano que aprieta con torpeza un lápiz sobre una hoja de papel. Detrás (o mas allá) de los ojos, de los oídos, el aparato fonatorio y la mano hay un sujeto que piensa y trata de incorporar a sus saberes este maravilloso medio de representar y crear la lengua que es la escritura, todas las escrituras. Ferreiro 2002

No hay comentarios:

Publicar un comentario