¿Qué es la escritura?


La escritura es un proceso de representación y comunicación de lo que el niño(a) siente, piensa y conoce del mundo. La escritura es esencial mente un proceso lingüístico y cognitivo. La percepción y la motricidad a pesar de ser dos funciones muy visibles en el acto de escritura no son las determinantes. Pues, no puede reducirse a dibujar bien las letras, a hacer largas y tediosas planas, a llenar las hojas en blanco de hermosas guirnaldas. Escribir es ante todo pensar, crear mundos posibles, por eso, al igual que la lectura, la escritura no puede reducirse a una técnica, la escritura cruza al escritor(a) en todo su ser. Para enriquecer la escritura de los niños(as) es necesario primero, enriquecerlos a ellos. Pues, factores como el conocimiento previo, la competencia cognitiva y lingüística, entre otros factores determinan la calidad de la producción textual.

¿Cuál es el papel de la escritura?

La escritura tiene un papel fundamental en el desarrollo del aprendizaje y el pensamiento dado que cumple tres funciones del lenguaje escrito. Por una parte, la función comunicativa posibilita que el sujeto que escribe interactúe con otras personas a través de la mediación con diferentes textos. Por otra parte, la función representativa se refiere a la expresión de pensamientos, sentimientos, ideas y conocimientos a través de la lengua escrita. Finalmente la función epistémica como la función intrínseca de la escritura hace referencia al uso de la escritura como instrumento de toma de conciencia y de autorregulación intelectual y, en el último término, como instrumento para el desarrollo y la construcción del propio pensamiento. Funciones que el niño debe tener claras e introyectadas en su estructura cognitiva para lograr un aprendizaje significativo de la escritura y por ende producir textos con sentido, es decir donde el niño logre adquirir aprendizajes tanto a nivel de la escritura como del contenido que se escribe.

De acuerdo a lo anterior, puede decirse que la escritura es un proceso cognitivo (pensamiento), lingüístico (forma) y pragmático (uso). Es una habilidad que empieza a desarrollar el sujeto desde la primera infancia, con el propósito de comunicar sus ideas, pensamientos, conocimientos y experiencias a través de su sistema no convencional de escritura representado en sus hipótesis, proceso que lleva a cabo el niño para la construcción de la escritura, enmarcado en tres niveles denominadas por Ferreiro como la psicogenesis de la lengua; estas hipótesis son: presilábica (los niños escriben pero no hay diferencia con el dibujo), silábica (piensan mientras escriben, dado que asocian el lenguaje oral con el escrito), y alfabética (convencionalidad de la lengua escrita pero no significa que hayan adquirido las demás características).

¿Por qué es importante acercar a los niños y niñas al proceso de escritura desde edades muy tempranas?


Teóricos como Bonilla y Pérez (2009), Miras (2000) se han inquietado por demostrar los verdaderos beneficios que para los procesos educativos, el aprendizaje y el desarrollo del pensamiento del niño en diferentes áreas, trae un proceso tan complejo como lo es el aprendizaje de la lengua escrita. Mirado éste como un acto de conocimiento, un proceso cognitivo y activo de representaciones e interpretaciones, y no como se ha concebido siempre desde la perspectiva tradicional, en el sentido en que se torna mecanicista y normativa, donde lo importante es desarrollar habilidades motrices finas que corresponden al dominio del lápiz, la calidad en los trazos, la linealidad, el manejo del espacio y aspectos formales referidos a la ortografía, uso correcto de las palabras e identificación de los fonemas en las palabras orales.

He aquí donde se entra a reflexionar sobre la necesidad de enseñar la lengua escrita como medio que le permite al niño construir su conocimiento, comprender y reflexionar sobre su pensamiento y dar a conocer las ideas de una forma coherente, donde el otro (el receptor) tenga a su vez la posibilidad de considerar los textos como portadores de información y conocimiento significativo.

Por tanto, la escritura es un medio que le permite al sujeto darle sentido al pensamiento por medio de los signos gráficos, por tal motivo no es un mero proceso mecánico que determina el aprendizaje en la calidad de los trazos y escritura correcta de palabras; por el contrario es un proceso que exige meramente el pensamiento como el medio que produce las ideas y permite plasmarlas de forma escrita a una forma convencional, consciente y reflexiva.

Aunque es esencial conocer el código escrito, es aún más importante la reflexión sobre lo que se escribe, para qué se escribe, y para quién se escribe; pues es, a partir de estos parámetros donde el escritor construye explicaciones, formula hipótesis y transforma su conocimiento. Por tanto son a estas exigencias a lo que realmente se le debe apuntar en el aula, dado que, dicho proceso comienza desde mucho antes que el niño es escolarizado; pero es en la escuela donde se debe comenzar a potencializar; ya que, a medida que los niños acceden a la lengua escrita es necesario hacerlos conscientes de la función social y comunicativa de la escritura, el cómo se escribe en términos cognitivos y discursivos, lo que representa ser usuario de la lengua, las estrategias a utilizar para aprender a escribir, las habilidades y las dificultades propias para dicho proceso.

Los niños toman la lengua escrita como objeto de reflexión desde mucho antes de ir a la escuela, por tal razón, los prerrequisitos concebidos en la educación tradicional pasan a un segundo plano; lo esencial es permitirle al niño que elabore sus propias explicaciones sobre el funcionamiento, regularidades, uso y reglas del lenguaje escrito, además de permitirle la comprensión de su uso social; el cual es abordado por los niños a través de diferentes hipótesis (pre-silábica, silábica, y alfabética) que van avanzando según su complejidad.

Por tanto, es en la educación inicial donde se debe comenzar a potencializar este proceso, ya que es éste la base primordial que fundamenta el desarrollo y aprendizaje de todas las áreas del conocimiento enriqueciendo su formación integral, a partir de la expresión de conocimientos e ideas sobre las cosas, acontecimientos y fenómenos de la realidad.

En este proceso de escritura los niños comienzan a construir las explicaciones y reflexiones necesarias para edificar el mundo letrado; de ahí la importancia de permitirle ser miembro de una cultura escrita y explorar toda clase de portadores de texto reales, pues son estos con los que los niños están en constante interacción y son utilizados en la sociedad, dado que responden a sus intereses y necesidades; ya que son estas experiencias las que le posibilitan al niño descubrir la función comunicativa, social y cultural de ésta.

Para no olvidar...


No podemos reducir al niño a un par de ojos que ven, un par de oídos que escuchan, un aparato fonatorio que emite sonidos y una mano que aprieta con torpeza un lápiz sobre una hoja de papel. Detrás (o mas allá) de los ojos, de los oídos, el aparato fonatorio y la mano hay un sujeto que piensa y trata de incorporar a sus saberes este maravilloso medio de representar y crear la lengua que es la escritura, todas las escrituras. Ferreiro 2002